venres, 20 de xullo de 2018

AS FESTAS DA ÁRBORE

    O día 14 de maio de 1911 constituíase na Coruña, nunha xuntanza que tivo lugar no paraninfo do instituto Eusebio da Guarda, a asociación Amigos del Árbol, unha especie de grupo ecoloxista da época que, segundo o seu regulamento, establecera como obxectivos o fomento da plantación de árbores; elaborar e divulgar estudos sobre as especies arbóreas máis convenientes para toda a xeografía galega; facilitar e distribuír a adquisición de sementes, fertilizantes e aparatos agrícolas; organizar excursións escolares para incrementar o amor á terra e aos cultivos, e procurar a celebración anual dunha Festa da Árbore. 

   O éxito desta proposta, combinada coas accións doutras institucións que non tardarían en sumarse á idea, daría como resultado a celebración anual dunha festa que, a partir do Real Decreto do 6 de xaneiro 1915, pasaría a ser obrigatoria en todos os concellos:

1º.- Se declara obligatoria la celebración anual de una Fiesta del Árbol en cada término municipal. La fecha en que ha de celebrarse se fijará por las corporaciones correspondientes en sesión ordinaria, y el acuerdo se hará público para conocimiento de todos los habitantes del Municipio. El Ayuntamiento debe invitar a todos los funcionarios, asociaciones y entidades, tanto oficiales como particulares, que en el término municipal residan.
2º.- Los Ayuntamientos deberán consignar en los presupuestos municipales aquellos gastos que se consideren necesarios, teniendo en cuenta las obligaciones de carácter obligatorio que sobre el Ayuntamiento pesen, para adquisición de terrenos donde ello sea posible, siembras, plantaciones, riegos y demás gastos indispensables para la celebración de la fiesta. Los gobernadores no aprobarán ningún gasto municipal sin que en él figure partida, por pequeña que sea, destinada al fin indicado.
3º.- Los secretarios de los Ayuntamientos tendrán la obligación de enviar al gobernador de la provincia, por medio de duplicado una Memoria de la celebración de la fiesta del Árbol debiendo figurar en ella la fecha en que se celebre, el número de asistentes a la solemnidad, señalando de modo especial los alumnos de las escuelas que concurran, personas que más se distingan por su colaboración á las fiestas y estado de las plantaciones ejecutadas en los años anteriores. Los gobernadores formarán una Memoria general de la provincia, en que deberán figurar todos estos datos parciales, y la elevarán a la Dirección general de Agricultura.
Vista do Arteixo dos 40-50 dende a pista do Balneario. Ao fondo vense as actuais avenidas de Fisterra e do Balneario e algunha das árbores prantadas con motivo desta festa (Arquivo de Ana del Río)
   E así foi como en Arteixo, ao igual que no resto de municipios, empezaría a celebrarse a Festa da Árbore naqueles mediados anos dez nos que Toribio Salvadores Puente e Baldomero González Més alternábanse na alcaldía do municipio.

   A festa, que consistía na plantación de árbores de variadas especies en diferentes zonas do Concello, coa directa participación dos escolares aos que se lles premiaba cunha merenda, seguiríase celebrando durante os anos vinte, na dictadura de Primo de Rivera e sendo alcalde Ramón Dopico Naya, un alcalde que segundo aparece nas actas municipais, ás tres da tarde do 19 de xaneiro de 1924 abría a sesión plenaria...
Dando cuenta de la circular del Sr. Gobernador Civil, inserta en el B.O. de 12 de los corrientes, se acordó verificar la fiesta del Árbol aquella ordena, encomendando a la alcaldía que con los elementos que considere más a propósito de esta capital, Cura-Párroco, Maestro de Escuela, Médicos y algún vecino entusiasta, procure llevarla a cabo del mejor modo posible dentro de la consignación que hay en presupuesto para árboles y una suma aproximadamente doble para gastos de esplendidez de la fiesta que desde luego podrá satisfacer por cuenta de lo consignado para imprevistos”. 
María Barbeito
      Durante a etapa republicana (1931-1936) a Festa da Árbore seguiría constituíndo un dos acontecementos máis espectaculares que se organizaban no municipio, un acto de verdadeiro interés no que a inspectora-mestra da zona, María Barbeito Cerviño, sería a persoa que levaría o peso do acto durante este período no que cada ano intentaba involucrar a mestres, médicos, farmaceúticos, cregos, corporación municipal, etc., movilizando á poboación non só escolar senón tamén cidadá. Para tal fin, María Barbeito convidaba a estas festas a asociacións da Coruña e a representantes de Maxisterio da cidade herculina, ademais de animar tamén aos mestres e mestras de todas as parroquias arteixás a que ensaiasen, para o día da festa, o Himno da Árbore, o Himno Galego e diversos alalás. Unha de aquelas festas organizadas pola inspectora-mestra da zona foi a que se realizou o 3 de febreiro de 1935, na estrada da Coruña a Baños de Arteixo, coa asistencia duns 350 escolares e numerosos veciños, festa na que foron plantadas 50 árbores durante unha tarde festiva e da cal se facía eco La Voz de Galicia catro días máis tarde:
Asistieron al acto, además de las autoridades locales y maestros nacionales del municipio, la inspectora maestra de la zona María Barbeito y Cerviño, que tanta estimación y simpatía se está granjeando en este distrito; “Amigos de los Árboles”, con su presidente señor Monteagudo; “Amantes del Campo”, con su veterano presidente don Manuel Insua, y una representación del Magisterio coruñés, integrada por las cultas maestras señoritas Dorinda Vázquez y Rodríguez Celeiro, así como otras distinguidas personas que dieron al acto una nota simpática y altamente edificante.
La plantación se verificó en la carretera de La Coruña a los Baños de Arteijo, marchando los niños de las distintas escuelas y demás asistentes al lugar de la plantación donde se hallaba levantada una tribuna construída apropósito para este fin.
Dió principio el acto entonando el Himno gallego todos los presentes y un “alalá” admirablemente cantado por las niñas Sarita Mosquera y Teresita Mariño de la escuela de Arteijo, que vestían el traje regional. A continuación recitaron sentidas poesías alusivas al acto Ricardito F. Llamazares, Antoñito Pardo, Antonio Hermida, Julita Mosquera, Milagros Sande y otros de las escuelas de este pueblo que dirigen los cultos maestros nacionales doña María del Rosario Romero y don Cándido Trasende.
Seguidamente hicieron uso de la palabra don Antonio Platas, maestro de Lañas, entusiasta y activísimo presidente del Consejo local de Primera enseñanza, que explicó la significación del acto, saludando efusivamente a todos los concurrentes al mismo: don Manuel Monteagudo, en nombre de los “Amigos de los Árboles”, expuso la labor patriótica y altruista que dicha entidad viene realizando, atacando duramente a los que por ignorancia, maldad y egoísmo mal entendido, destruyen el arbolado. Habló también la culta maestra de La Coruña señorita Rodríguez Celeiro, inculcando en los niños el amor al árbol y a la naturaleza.
Por último, cerró los discursos con uno muy elocuente y ferveroso la señora inspectora y culta pedagoga ya citada que hizo una acertadísima apología del árbol, dirigiendo, sobre todo a los niños, muy sabios consejos relacionados con la fiesta que se celebraba. Presentó, con frases de gran elogio que arrancaron aplausos de la concurrencia, el venerable don Manuel Insua, como modelo de ciudadano ejemplar enamorado de la Naturaleza, la que corresponde a su culto con la vigorosa conservación de su respetable ancianidad.
Finalizó el acto cantándose con mucho entusiasmo el Himno al Árbol y procediéndose seguidamente a la plantación de los mismos, a cuya terminación se repartieron sendas meriendas a todos los niños de las diversas escuelas del municipio.
Amenizó esta fiesta la música que dirige el convecino de Meicende Baldomero González Corredoira, que a la terminación tocó alegres bailables.
Como nota elogiosa se debe destacar el rasgo generoso de los “Amigos de los Árboles”, que donaron los que se plantaron en esta fiesta”.
  A Guerra Civil e os duros anos da posguerra deixarían, durante certo tempo, postergada a celebración da Festa da Árbore, e non sería ata os últimos anos corenta cando volvemos a ter novas desa festa en Arteixo:
En cumplimiento de la circular del Gobernador Civil en la que recuerda a los Ayuntamientos la obligación de celebrar la Fiesta del Árbol con una plantación mínima de 100 árboles, el domingo se celebrará tan educativo acto en Santa Eugenia de Riveira, Somozas, Coristanco, Ares y conjuntamente en Puentedeume, Cabañas, en la playa de aquella zona. En varias de estas ceremonias tomará parte don Federico García, vicepresidente de los Amigos de los Árboles, entidad que, recogiendo una iniciativa de “La Hoja del Lunes”, gestionará que el Ayuntamiento de Arteijo celebre este año la Fiesta del Árbol en las inmediaciones del Santuario de Pastoriza.
Con relación a antedita circular informativa, publicada no xornal La Noche o día 27 de xaneiro de 1949, dous meses despois, o 28 de marzo, La Hoja del Lunes expresaba a seguinte queixa:
Recordarán ustedes que los Amigos de los Arboles y nosotros también pedimos que el Ayuntamiento de Arteijo celebrase la Fiesta del Arbol en Pastoriza, donde tanta falta hacen unas cuantas sombras. Nos dijeron que así se había convenido, pero ahora nos sorprenden con la noticia de que va a celebrarse en Larín. Y nosotros decimos ¿Es que hay incompatibilidad que impida plantarlos en los dos sitios?
Imaxe da Avenida do Balneario nos anos 50-60 na que se poden ver varias árbores que foron plantadas nalgunha edición da festa da que estamos a falar
    Se falades cos vosos pais ou avós, é dicir, algúns dos nenos e nenas arteixás da década dos cincuenta, de seguro que vos contan polo miúdo algunha das Festas da Árbore celebrada naqueles días, uns nenos e nenas que hoxe disfrutan da súa xubliación mais iso sí, aínda gardan na súa memoria os recordos das merendas despois de realizar as plantacións e a alegría de recibir unha laranxa ou un tubo de leite condensada, prezados tesouros naquela hora. Dunha daquelas festas dos cincuenta fálanos La Voz de Galicia na súa edición do 27 de xuño de 1955:

Como complemento de la plantación de unos magníficos árboles verificada en febrero último en Arteijo, ayer tarde se celebró en este pintoresco pueblecito la parte educativa de la Fiesta del Arbol, acto que fué organizado por el entusiasta alcalde don Francisco Mosquera, con el concurso de la corporación municipal y sus activos funcionarios y los maestros nacionales.
En el amplio y artístico Hogar del Frente de Juventudes don Federico García pronunció una charla, en la que elogió al vecindario de la comarca por la protección y respeto que dispensó a los árboles del camino vecinal de Cayón al Balneario, conducta de cultura y patriótica que debían demostrar o imitar quienes pretenden talar parte del arbolado de la carretera de El Seijo (Mugardos), desconociendo que por Orden del Ministro de Obras Públicas de 10 de agosto de 1944 se da un plazo de cinco años para la repoblación de las carreteras del Estado.
Imaxe dos anos 70 da Avenida do Balneario
   Nos anos seguintes, nos sesenta e nos setenta, a festa iría decaendo pouco a pouco ata chegar ao punto de deixar de celebrarse. O escritor arteixán Antón Castro, neno naquela altura, recorda de plantar árbores algunha vez, mais… “agora non recordo onde. Era en Arteixo, perto das escolas da Baiuca. Era algo que gustaba. Penso que se celebrou poucas veces. Teño unha sensación moi gozosa. Facíase pola tarde, creo recordar”.

Hoja del Lunes, 7 de maio de 1979
    Non sería ata a finais da década dos setenta cando, grazas a unha idea promovida por Vicente Castro Rumbo, presidente da Asociación de Pais de Alumnos do Colexio Carrero Blanco, hoxe CEIP Ponte dos Brozos, a Festa da Árbore volvería a recobrar o protagonismo e a importancia que tivera no pasado. Mais aquela iniciativa, despois de manterse viva varios anos, volvería a caer no esquecemento ata que xa, en pleno século XXI, sin tratarse dunha celebración como as de antano aínda que si bastante semellante grazas á numerosa participación de pais e fillos, o Departamento de Medio Ambiente do Concello de Arteixo empezaría a organizar o Día da Árbore, unha iniciativa que se celebraría por primeira vez no ano 2004, conmemorando ás nenas e nenos nados en 2003, e que se seguiría festexando ata o día de hoxe prantando árbores nos seguintes lugares:

2004. Área Recreativa do Seixedo.
2005. Monticaño.
2006. Área Recreativa do Seixedo.
2007. Área Recreativa de Barreiros.
2008. Igrexa de Arteixo.
2009. Paseo Fluvial (Centro Cívico-Centro de Saúde)
2010. Campo da festa de Arteixo.
2011. Centro de Saúde de Arteixo.
2012. CEIP Arteixo (colexio novo).
2013. Travesía de Arteixo, 287.
2014. Paseo Fluvial (Cancelo-Loureda).
2015. Campo da festa de Arteixo.
2016. Travesía de Arteixo, 303.
2017. Aula da Natureza.
2018. Paseo Fluvial (Altura Campo da festa).


A nosa voz, na soledá perdida,
morrerá sen deixar xiquera ise eco
que a brisa melencónica do outorno
deixa na copa azul dos ameneiros...”

Aires da miña terra (Manuel Curros Enríquez)


FONTES:

-Blanco Rey, Manuel. El período de la Restauración como clave para un mejor entendimiento de la Segunda República en el Ayuntamiento de Arteixo. Arteixo, 2004.
-Romero Masía, Ana. María Barbeito. Unha vida ao servizo da escola e dos escolares (1880-1970). Baía Edicións. A Coruña, 2014.


venres, 13 de xullo de 2018

OS ACHADOS ARQUEOLÓXICOS DO XACEMENTO COSTEIRO DO REIRO (CHAMÍN)

O Reiro. O xacemento está na parte inferior da imaxe (www.turismo.gal)

  Unha das pegadas máis afastadas no tempo da historia local de Arteixo condúcenos ao período Epipaleolítico-Mesolítico (10.000-5.000 a.C.), época na que varios historiadores sitúan o campamento costeiro do Reiro. Este xacemento, que se localizou sobre un depósito asentado sobre unha duna fósil da zona máis protexida do areal, sería descuberto a finais dos anos sesenta do século pasado, ao pouco de instalarse alí a maquinaria que extrairía, durante certo tempo, a area deste pequeno recuncho do litoral da parroquia de Chamín. 

   Tal barbaridade ecolóxica, que se realizaba de xeito habitual naquel entón en moitas das praias da bisbarra, daría pé a que o mar arrasara con boa parte da zona que contaba, antes das extraccións, coa defensa natural das dunas formadas a través dos séculos pola acción do vento. Este cambio da liña do areal do que estamos a falar, favorecería a penetración das mareas ata lugares onde antes da chegada da maquinaria rara vez o facían, modificando tanto a extensión do xacemento como a secuencia dos estratos máis próximos.

Material lítico do Reiro (Ramil Soneira)
   Deste xeito, ao mesmo tempo que as máquinas continuaban extraendo area, unha ampla dispersión de materiais prehistóricos, sobre todo industria lítica en cuarzo e cristal de rocha, ademais de restos orgánicos de xabarís, cervos ou vértebras de peixes, irían aparecendo pouco a pouco no Reiro.

  Ao ter constancia do achado, os arqueólogos Vázquez Varela e Ramil Soneira desprazaríanse ata esa parte da costa arteixá para prospectar o xacemento, onde certificarían a presenza dun grupo humano que, ao xulgar polos restos alí descubertos, todo fai indicar que baseaban a súa alimentación en micromamíferos, aves e pesca de beiramar.

    A partir do momento do seu descubrimento e durante varios anos, procedeuse á recuperación do material que quedaba á vista pola actividade das mareas e da empresa areeira, un material que se recollería sen plan de excavación arqueolóxico de ningún tipo, como así nolo conta o arqueólogo Ramil Soneira no amplo informe Paradero de Reiro que publicou nos Cuadernos de Estudios Gallegos no ano 1973:


Materíal lítico descuberto no Reiro (Ramil Soneira)
  “El material recogido no corresponde a níngún plan de excavación. Después de comunicarlo al señor Luengo, Comisario Provincial de Excavaciones, que visitó el paradero, desde el 69 he ido rescatando durante el verano lo que las mareas y las “industrias de arena” dejaban al descubierto en el estrato humífero; estrato de consistencia dura, ligada, que obliga a desmenuzar a mano o disolverlo lentamente en agua, ya que los trozos extraídos están totalmente atravesados de restos óseos. Esta tierra negra cuando se abandona al sol adquiere la consistencia del adobe. Antes de la nivelación para aparcamiento, acompañado del Prof. Vázquez Varela hicimos unas catas en E-s (fig. 4), donde la total espesura del estrato humífero lo es de ocupación; con una potencia media de 45 centímetros, la secuencia en las catas bajas es similar a la hallada bajo la duna D de la figura 4”.

Esquemas do xacemento (Ramil Soneira)
  O material lítico recuperado no xacemento está elaborado sobre cantos e lascas de diorita para as pezas grandes e en cuarzo e cristal de rocha para as pezas pequenas. Ramil Soneira, que fundou e dirixiu o Museo de Prehistoria e Arqueoloxía de Vilaba, dinos na publicación anteriormente mencionada que... “El tipo de roca usada para estos útiles condiciona favorablemente la obtención de grandes lascas por percusión bipolar o a yunque durmiente; igualmente condiciona el rebajado de ambas caras, casi sin talón, aún en el caso de someter uno de los polos de un canto aplanado de diorita a la somera talla alterna para la obtención de un choper”. Dentro de este material lítico están claros dous grupos, os macrólitos e os micrólitos, entre os que se poden diferenciar os micrólitos xeométricos, raspadeiras, perforadores e burís, material que parece corresponder a unha fase mesolítica polos resultados da datación radiocarbónica, que deron unha data de 6.590 ± 70 B.P., aínda que segundo a arqueóloga arteixá Puri Soto, hai que entender que é unha datación da madeira da turbeira e, como non hai contexto estratigráfico, non todos os materiais se poden relacionar coa devandita datación radiocarbónica.

Restos óseos do xacemento do Reiro (Museo Arqueolóxico da Coruña)
   No xacemento tamén se descubrirían restos óseos, vexetais e de cerámica. En torno aos primeiros, documentouse fauna característica das etapas posglaciais constituída plenamente por especies típicas dun medio forestal desenvolvido que acada o seu auxe no Holoceno, que é a época que se extende desde hai uns 10.000 anos ata a actualidade. A fauna analizada consta de vinte restos de mamíferos, entre os que se identifican especies como o cervo, o corzo e o xabarín. Do material vexetal, Ramil Soneira di que aparecen… muy abundantes carbones, algún trozo de madera parcialmente quemada y un cotiledón de una semilla”, e por último, con relación a cerámica, o arqueólogo de Vilalba conta que descubriron… “dos pequeños trozos cuya superficie total llega sólo a cinco centímetros cuadrados; trátase de un barro rojo mal amasado y peor cocido, de un centímetro de grueso; con muy abundante temple cuarzoso formado por arenas gruesas y desiguales”.

    Estos restos arqueolóxicos que afortunadamente se salvaron da agresión industrial son na actualidade, tras os resultados que aportaron os novos medios tecnolóxicos en torno á adscrición do Reiro, motivo de certas contradicións no mundo da historia e da arqueoloxía, unha controversia que ven dada pola falta de contexto e polo descoñecemento da secuencia estratigráfica. Exemplo disto é o que nos comentou recentemente Puri Soto: A cerámica e determinadas especies vexetais domesticadas son elementos plenamente Neolíticos. Non están cómodos en contexto epipaleolítico nin mesolítico e, por tanto, todo fai pensar que temos un xacemento de longa duración”.

  Sen ánimo de meterse en camisas de once varas, de seguro que esta controversia se solucionaría cunha escavación arqueolóxica, coa cal é máis que probable que apareceran novos materiais e que tamén deixaría claro se no xacemento hai un ou máis niveis estratigráficos, ou se o xacemento ten unha secuencia temporal ampla.

Buril descuberto no Reiro (Museo de Prehistoria de Vilalba)
    Mentres agardamos a que haxa novos datos, podemos simplemente resumir que o campamento do Reiro, hoxe oculto por capas de area e sedimentos, para aquel grupo de humanos que probablemente, por mor da presenza de cerámica habitou do Mesolítico-Neolítico (10.000-5.000 a.C.), foi un paradeiro costeiro no que se respetaba a lei das areas, coa súa ben escollida protección a poñente, o punto cardinal polo que se pon o Sol, a súa augada cómoda e segura e unha posición, con relación á liña de mareas, máis axeitada que a existente actualmente, que quedou desprotexida a raíz das agresións industriais dos anos sesenta e setenta. Paradeiro de xentes que traballaban o material local simulando sinxelos choppers, pedra de gume plano e recto, y las casi clactonientes lascas con los rebuscados micrólitos” que menciona Ramil Soneira no texto publicado en 1973 nos Cuadernos de Estudios Gallegos. En definitiva, paradeiro no que podemos deducir que os moluscos non formaban parte da alimentación destos seres predadores, mais sí que o facían as aves, mamíferos, peixes e vexetais, un grupo que coñecía a cerámica e do cal non sabemos se cultivaba a terra.


FONTES:

- Caamaño Gesto, José Manuel. A gran historia de Galicia. Prehistoria de Galicia (Tomo I, Volume I) O Paleolítico e o Epipaleolítico. O Neolítico e o Megalitismo. La Voz de Galicia, 2007.
- Ramil Soneira, José. Paradero de Reiro. Cuadernos de Estudios Gallegos (XXVIII, fasc. 84), 1973.

venres, 6 de xullo de 2018

O "BODEGÓN NÚÑEZ"

    A vida de Emilio Núñez e de Gloria Rodríguez é o reflexo dunha época, dun tempo no que miles e miles de galegos e galegas víronse na obriga de facer a maleta da emigración na procura das oportunidades que non tiñan na súa terra. 

Gloria e Emilio o día do seu casamento
  A súa historia principia nos anos cincuenta do século pasado na comarca de Valdeorras, terra da que eran naturais. Emilio, veciño da pequena aldea de Vilar de Xeos, pertencente á parroquia de Quereño (Concello de Rubiá), e Gloria, que nacera en Valencia do Sil, na parroquia do Concello de Vilamartín de Valdeorras, casarían naquela altura, tempos nos que nacería Manolo, o seu único fillo, que viría ao mundo en novembro de 1955.

    As dificultades económicas para manter á súa familia, conducirían a Emilio, que ata aquel entón traballara nunha fábrica de carburos e na Renfe facendo raís para os trens, a emigrar en 1960 a unha Alemaña moi necesitada de man de obra, e alí, en Munich, empezaría a gañarse a vida sendo operario do mantemento da rede ferroviaria. Un ano máis tarde, en 1961, despois que que o seu home lle atopara emprego, Gloria tamén emigraría ao país teutón para traballar na lavandería dun hospital da cidade alemá, deixando ao seu fillo Manolo no Barco de Valdeorras con Amparo, a nai de Emilio.

Inicio das obras do edificio que o matrimonio construiu en Arteixo

   O matrimonio botaría en Munich ata principios de 1966, que foi cando dicidiron que xa aforraran dabondo para empezar unha nova vida en España. Emilio, ao principio, tiña idea de comprar un piso en Madrid e buscar traballo alí, mais a súa muller non estaba pola labor, xa que non quería ir de criada de ninguén!

   Despois de desbotar a posibilidade madrileña, pensaron en varios lugares da provincia da Coruña para establecerse, onde catro irmáns de Gloria tiñan adega en Arzúa, Cecebre, Cambre e Paiosaco. Mais eles optarían finalmente por Arteixo. Sabían que no municipio arteixán non tardaría en construirse o Polígono Industrial de Sabón e, por tal motivo, pensaban que non lles había de faltar clientela para o “Bodegón Núñez”, o negocio que tiñan en mente montar no baixo do edificio que, cos aforros de Alemaña e cun préstamo da recén inaugurada sucursal da Caixa de Aforros da Avenida do Balneario, empezarían a contruír na actual rúa Ría de Foz.

Gloria na entrada do negocio
    No tempo que duraron as obras o matrimonio e o seu fillo Manolo, que naquela hora xa era un rapazote de 12 anos, viven de aluguer en Meicende ata que ao fin, o Día das Flores de 1967, abren ao público o “Bodegón Núñez”, un negocio que pola semana facía boa caixa grazas aos obreiros que traballaban no Polígono e co viño que Emilio repartía polas casas, reparto que ao principio facía nunha carretilla. Os sábados e domingos, os que lles daban un peso a gañar era a xuventude que naquela hora paraba na sala de festas Eva e tamén no Cine Real, ao que tamén acudía Manolo mais, nos descansos, entre proxección e proxección, o rapaz tiña que ir á adega de seus pais a botar unha man facendo bocadillos.

Manolo, anos 70-80
    Van pasando os anos e o negocio segue funcionando ben. Mentres que Gloria atende á numerosa clientela, o seu home Emilio dedícase a andar na ruta comercial, percorrendo na súa furgoneta as malas estradas dos setenta, facendo novos clientes e servindo os pedidos do viño que traballaban: tinto de Valdeorras e da Rúa de Petín, ribeiro blanco de Ourense e clarete de Cacabelos. Aqueles son tempos nos que o seu fillo Manolo, a parte de axudar no “bodegón”, tamén empezaría a traballar nunha das empresas do Polígono de Sabón, en Oxigalicia, donde estaría empregado desde 1974 ata 1978.

   Dous anos máis tarde, en 1980, Emilio sufriría un grave accidente de circulación na súa furgoneta cando se dirixía a Ourense a buscar viño, un Emilio que sería hospitalizado en Ponferrada e posteriormente trasladado á cidade sanitaria da Coruña, onde estaría ingresado certo tempo. Unhas semanas despois de recibir a alta, cando xa comezaba a recuperarse no seu domicilio das feridas e do gran sobresalto sufrido no accidente, o pobre empezouse a encontrar mal e, horas despois, falecía no Modelo con tan só 49 anos por mor dalgunhas secuelas que lle quedaran do sinistro.

   Superar a súa perda non foi doado, mais a Gloria e ao seu fillo Manolo non lles quedara outra que tomar as rendas do negocio e, entre os dous, serían quen de sacar adiante o “Bodegón Núñez” que, ao longo dos oitenta, seguiría contando con numerosa clientela, a pesar de que naquela hora xa levaban algún tempo pechados tanto o cine Real como a sala de festas Eva.

Emilio (dereita), xogando ao tute no bodegón cun cliente
   En 1988 Manolo casa con Mari Luz Ares, unha muller loitadora nai de dous fillos de relacións anteriores: Toni e Arantxa, irmá de quen escribe. Dous anos máis tarde, en 1990, Gloria xubílase e, a partir de aí, Manolo, que aínda hoxe é coñecido como “Manolo o do Bodegón”, dedicaríase a andar no reparto mentres que Mari Luz atendía a adega coa axuda, de cando en vez, dos seus fillos.

   A finais, dos noventa, en 1999, deciden trasladar o “Bodegón” para o local que tiñan ao lado, tamén da súa propiedade e que, ata aquel entón, era o lugar no que estaban os depósitos do viño e onde se limpaban. O motivo do cambio foi que o local orixinal, o que abriran Emilio e Gloria ao pouco de vir da emigración, sería reformado para o aluguer da Carnicería Agustín e Santiago, actualmente Carnicería Pepe.

Imaxe antiga do "Bodegón Núñez"
   Estamos xa no século XXI. No 2002 Mari Luz enferma de gravidade, polo que Manolo decide pechar o “Bodegón” xa que os fillos da súa muller naquel intre tiñan traballo e non se animaron a entrar no mundo da hostalería. A adega alugaríase un par de veces, mais xa nunca chegaría a ser o “Bodegón Núñez” de antano, o “Bodegón Núñez” que fora testemuña do crecemento da vila de Arteixo e que así, como quen non quere a cousa, permanecera aberto case catro décadas e, finalmente, decidiron alugarlle o baixo a Jose Rozamontes, o fillo de Rozas, quen non tardaría en abrir alí a pastelería APTC.

   A Manolo quedaríalle unha espiña clavada, unha pena moi grande de non continuar co negocio, aínda que iso si, nunca perdería a esperanza de volver a abrir en Arteixo unha adega.

Mais un momentiño!

Atención!

Redobles de tambor, por favor!

  O soño de Manolo vaise cumprir pois, nos vindeiros meses, abrirá con Arantxa, a filla da súa defunta muller Mari Luz, nun baixo que da á parte posterior do primeiro “Bodegón Núñez”, na rúa Ría de Betanzos, a adega “A Cova”, nome co que Manolo quixo homenaxear a súa terra de nacemento, lembrando as covas, un dos elementos etnográficos máis representativos da comarca de Valdeorras.

   Estos lugares, excavados baixo a terra, no pasado utilizábanse para gardar o viño das altas temperaturas do verán. Na actualidade, algunhas covas de Valdeorras seguen tendo este cometido e, á vez, convertéronse en lugares nos que os seus propietarios celebran festas cos seus familiares e amigos. Nós en Arteixo, non tardaremos en ter a nosa “Cova” particular!

  Arantxa, Manolo; Manolo, Arantxa: agardamos data de inauguración!

venres, 29 de xuño de 2018

A ERMIDA DA NOSA SEÑORA DA ESTRELA


   No alto do Monte da Estrela, na parroquia de San Tomé de Monteagudo, nunha situación privilexiada desde a que se poden observar tanto o val e os montes da contorna como a inmensidade oceánica, hai un lugar ancestral de presumibles cultos pagáns de adoración astral, lugar onde se cimentaría unha ermida hoxe tan esquecida coma o seu culto, que só se agocha no recordo das persoas que ata mediados do século pasado participaban na romaría e na devoción á súa imaxe, da imaxe da Nosa Señora da Estrela.
   A pesar de atoparse actualmente nun penoso estado de ruínas e de omisión, e tamén bastante degradada por mor das masivas plantacións de eucaliptos realizadas nos últimos tempos, con todo, a ermida e toda a súa contorna aínda conservan unha innegable pegada de lugar telúrico, cunhas excelentes vistas ao seu arredor e coa abraiante silueta das illas Sisargas que, nun día claro, despuntan de xeito marabilloso co resplandor vermello do solpor, un espectáculo que non podedes, que non debedes perder.
As illas Sisargas desde a ermida
    A historia da ermida da Nosa Señora da Estrela tédela ao voso dispor nun libro editado no 2012 pola Asociación Cultural Monte da Estrela, asociación que durante a súa existencia foi un referente na divulgación e na defensa do patrimonio local e que tomou ese nome para reinvidicar a capela e o monte á cal pertence.
   Pouco se sabe das orixes da ermida xa que se descoñece a data concreta da súa fundación. Segundo a teoría de varios historiadores, todo parece indicar que se trata dunha fundación popular da veciñanza da parroquia de Monteagudo xa que, por un lado os libros de fábrica consultados no Arquivo Diocesano de Compostela non mencionan en ningún momento un padroeiro fundador da mesma e, por outro, a visita pastoral realizada en 1791 reforza esta idea ao afirmar que “no tiene patrono alguno esta capilla y se erigió y conserva por la devoción de los vezinos”.
   O que si sabemos é que a ermida xa existía no ano 1599, cando aparece citada xunto coa freguesía de Monteagudo, nun documento da Colexiata de Santa María do Campo da Coruña no que se menciona ao primeiro mordomo do que hai constancia, Gonzalo López de Verdiñas: “(…) Gonzalo López de Verdiñas, del tiempo que fue mayordomo del priorato de Monteagudo y de la ermita de Nuestra Señora de la dia estela”.
Parte sur da capela
   Outra información de interese é a que nos achega Jerónimo del Hoyo, cardeal e visitador xeral do arcebispo Maximiliano de Austria, que en 1607 tamén cita a ermida cando describe a freguesía de Monteagudo: “Esta felegresía es aneja a la Colegial de La Coruña y ansí llieva todos los fructos que valen ciento y treinta ducados. Hay quarenta feligreses y es a cargo de la dicha Colegial prover a esta iglesia de todo lo nescesario para el culto divino; no hay capellán atitulado sino amobible con dies mil maravedís de selario porque administra esta felegresía y la de Sant Aya de Chemín, que ansí mesmo es aneja a la dicha colegial. La fábrica no tiene renta; hay una hermita de Nuestra Señora de Via Estella, que está en lo alto del monte Comarcanos. Esta iglesia tiene monasterio de Benitos y lo muestra el claustro, sepultura y edificios. Dicen queste monasterio y el de San Pedro de Men los dió el monasterio de San Martín a la Colegial de La Coruña por el de Santa María de Cambre que era suyo y ahora es de benitos”.
Cruz que se pode ver no exterior da ermida
     Outra cuestión interesante desta ermida da Estrela é a súa advocación. As alusións máis antigas que conservamos sobre a súa existencia, que datan de finais do século XVI e comezos do XVII, refírense a ela como “Dia Estella” ou “Via Estella”. A Virxe da Estrela relaciónase habitualmente coa “Stella Maris”, protectora dos mariñeiros, feito cando menos curioso xa que Monteagudo non é unha parroquia costeira nen vivían nela individuos que traballasen no mar. Máis ben habería que relacionalo coa imaxe da Virxe como estrela-guía, o mesmo astro que mostrou aos Reis Magos o camiño cara a Belén, no episodio da Epifanía. Non en balde, nun sermón pronunciado na honra da Nosa Señora da Estrela da Coruña, nunha das capelas da Colexiata, afírmase que... “(é) nuestra fortuna en tener como protectora a esta Estrella, para que conozcamos, que en ella, y por ella, quiere Dios que afianzemos, nuestras dichas, y asseguremos nuestras felicidades”, información que recolle Carré Aldao na súa obra Geografía General del Reino de Galicia, editada en 1928.
  A devoción herculina éis tardía que a arteixá mais, neste caso, coñécese o momento no que principiou, que foi cando se lle atribuiu a milagre de “afastar unha frota inglesa que axexaba as costas da cidade herculina en 1702” grazas á imaxe da Estrela que custodia o templo coruñés.
   A de Monteagudo non é a única ermida da contorna dedicada a este culto mariano. Nunha pequena illa da freguesía de Santo Adrián de Corme, existiu tamén unha capela coa mesma advocación que, de feito, da nome á praia da Ermida, situada en fronte dela. Poucos son os datos que conservamos sobre a súa historia, a excepción do que nos conta Xan Fernández no seu libro A comarca de Bergantiños, onde o autor apunta que a súa romaría celebrábase o Domingo de Resurreción. É posible que ambos os dous santuarios, estivesen comunicados a través dun camiño de orixe medieval, ao que tamén podería facer alusión o termo “vía”, que aparece no nome da ermida de Monteagudo, na documentación máis antiga. O antedito camiño atravesaría o Anllóns por Ponteceso, pasaría por Corme, Malpica, Buño e Oza e continuaría logo por Lemaio e Torás. Máis adiante, de Oza partiría unha desviación próxima á costa por Razo e Baldaio que, a través de Monteagudo, Chamín e Barrañán, dirixiríase á Coruña.
Imaxe recente do interior da capela
   A celebración do Concilio de Trento, entre 1545 e 1563, daría pé a que nos anos posteriores a Igrexa tentara regular os cultos católicos o que, andando no tempo, levaría a que moitas destas crenzas populares coma a da Nosa Señora da Estrela remataran por desvanecerse o que tamén significaría a desaparición da acción social e comunitaria que significaban estas celebracións, unha situación que moitas entidades queren recuperar, como fixo no seu momento a Asociación Cultural Monte da Estrela, pola importancia que tiñan para a comunidade.
   A ermida da Nosa Señora da Estrela, que contou co seu período de esplendor no século XVIII, principiaria a súa decadencia a mediados do XX que, segundo os maiores da parroquia de Monteagudo, foi cando se dexaría de celebrar a romaría da Estrela.
   Hai uns anos, no 2012, coa súa teima particular de pór en valor os restos da capela, a Asociación Cultural Monte da Estrela editaba o libro do que falabamos ao inicio desta crónica, unha publicación sobre a historia do templo na cal se demostra o culto mariano existente relacionándoo con algún milagre atribuido a esta Virxe. Case ao mesmo tempo, e grazas a esta iniciativa da ACME arteixá, a asociación de veciños de Monteagudo tamén retomaría, desde o ano 2009, a romaría popular, a procesión ata a ermida e unha misa de campaña que se fai o luns de Pascua, misa que sustitue á que antano se celebraba na capela da hoxe arruinada Nosa Señora da Estrela.
 FONTES:
-Castro Díaz, Beatriz & Rodríguez Palmeiro, Iago. A ermida de Nosa Señora da Estrela (séculos XVI-XX): Unha historia en San Tomé de Monteagudo. Asociación Cultural Monte da Estrela. Arteixo, 2012.