En 1904, ao ano seguinte de que Francisco Tettamancy publicara o artigo que compartimos nas Crónicas de Arteixo da semana pasada, o escritor e historiador pontevedrés Celso García de la Riega (1844-1914), considerado o iniciador e impulsor da teoría galega de Colón, publicaba Galicia Antigua. Discusiones acerca de su geografía y de su historia, obra de carácter erudito que xerou intensas polémicas historiográficas a causa do seu método hipersubxectivo e das súas conclusións conxecturais.
Como era de agardar, Tettamancy estaba en total desacordo con algunhas das teorías que aparecen na devandita obra. E así o expresou en diversos artigos publicados nos medios galegos da época onde, tratando sobre estas discrepancias con García de la Riega, volve a poñer a Canzobre como exemplo das desavinzas co historiador pontevedrés:
NOTAS BIBLIOGRÁFICAS
‘Galicia Antigua’
La elogiada obra del señor García de la Riega está siendo objeto de una interesante polémica, tan útil como provechosa.
Nuestro amigo, el conocido publicista coruñés D. Francisco Tettamancy, escribió un artículo bibliográfico, que facilmente recordarán los lectores de EL CORREO, ocupándose en la labor del erudito historiador pontevedrés; y este ha contestado, obligando, a súa vez, a nuestro diligente amigo a intervenir en el debate, escribiendo la réplica siguiente:
(…) Es natural que siendo mi sabio y cariñoso amigo el Sr. Murguía un consumado celtófilo (cuidado, señor cajista, no confunda celtófobo, como confundió en mi anterior artículo, grecofobia, por grecofolia), no se concretó a achacar a los celtas la música dulcísima, sinó que se ha extendido a donarla a los gallegos por subsiguiente herencia. Al menos así lo entiendo yo, aunque sea a la ligera; y la paradoja, por consecuencia, no la veo por ninguna parte, como la palpa el señor la Riega.
Y puesto que tanto puntualiza en su refutación este apreciable publicista, huélgome yo también en significarle que si el erudito marqués de Valmar encontraba en el lenguaje galaico, grandes afinidades con el provenzal, este último, en mi humildísimo entender, opino que no sería un lenguaje espontáneo, como tampoco lo ha sido el griego; y que los accidentes indígenas del primero como secuela de su natural morfología, vendríase formando de otras lenguas anteriores, hasta el estado en que apreció literariamente en los siglos XII, XIII y XIV, y que por desgracia en el XIX y en el actual, tan lastimosamente la maltratan mucho de los… que la cultivan!
Y a propósito de las teorías grecófilas y romanófilas; mire V., señor de la Riega.- mi primer apellido Canzobre (lugar de la parroquia de Morás, ayuntamiento de Arteijo, provincia de la Coruña); y mi segundo Sergude, parroquia del de Carral en la propia provincia, hay varios nombres iguales en esta, ¿tienen ambos apellidos alguna influencia helénica o latina?
Canzobre dicen los etimologistas que su radical Can previene del sanscrito Svi (propagar, acrecer); y Sergude que, es una voz compuesta genuinamente germana: Ser (muy) gude (bueno), muy bueno.
Y nombres de la índole que por casualidad acaban de ocurrírseme tenemos tantos en nuestras poéticas mariñas!…
Y váyale V. con estas apreciaciones a su inteligente competidor V. García de Diego, romanisto convencido, que en Diario de Pontevedra del 17 del actual, por hacer arrancar todo el idioma gallego, del latín, indica: “Por especial pronunciación del latín, petra hizo el PROVENZAL peira y el frances piérre1.”
As discrepancias entre eles seguían tendo eco nos medios da época, con réplicas do un e do outro. Curiosamente naquel ano de 1905 García de la Riega, que fora nomeado membro fundador da Real Academia Galega, renunciaba ao pouco tempo ao honorífico cargo por mor, parece ser, das súas profundas desavinzas con Murguía.
Poñémoslle a rama a esta crónica cun novo artigo publicado por Tettamancy na revista Galicia no verán de 1906 no que Canzobre volve a ter protagonismo na defensa das súas ideas sobre a orixe dalgúns dos nosos topónimos.
La reimpresión del segundo tomo de la “Historia de Galicia” por D. Manuel Murguía y… D. Celso García de la Riega
III
Concluía mi anterior artículo demostrando que mi buen amigo el señor García de la Riega desconoce totalmente los autores más significados y de mayor autoridad que trataron de nuestros celtas -los celtas gallegos- ; y como el no se funda más que en lo que dijeron Joaquín Costa y Martins Sarmento, únicos historiadores que a mi juicio leyó, procura desfigurar y tergiversar como con frecuencia tergiversa, los textos y referencias de los que el señor Murguía y yo hemos tenido la curiosidad natural de examinar, aquel con su pericia, los talentos y las sindéresis que le abona; y yo con las aficiones que Dios me ha dado para conocer el pasado de mi tierra.
El señor García, ajusta su criterio a su idiosincrático capricho: valeat quantum valere potest.
D. Celso nos endilga en la refutación que hace en el periódico republicano, este peregrino razonamiento:
“Es cosa de sospechar que Begollet (?), reproduce el primitivo concepto de voces celtas o hiperboreas los pueblos occidentales de los primeros y septentrionales de los segundos. Para el criterio de nuestros celtistas no puede ser más estrambótica la cita de Begollet”.
Si fuera yo a valerme de la argumentación de mi caro amigo, invertiría todo el presente artículo en garabatear con la pluma una latosa fantasía entre el imaginario Begollet que para el señor García le es tan conocido, y el BARÓN DE BELLOGUET autor del magistral trabajo Ethnogime gauloise, obra que ni al través de sus antiparras sabe D. Celso que existe; porque de saberlo no se atrevería a dudar de lo que reafirma BELLOGUET, no yo me atrevería a estampar en La Voz de Galicia apreciaciones paradógicas.
¿Con qué no es chifladura la de usted atribuir etimologías bascas a nombres locales de Galicia, aunque rebusque el símil entre Acilleiro y Acillona; Allego y Allegui; Amallo y Amallobiela; Aranza y Aranzabal, etc., etc.?
¿Y entonces las que yo cité en mi precedente artículo tomadas de la reimpresión del tomo del señor Murguía como Espá y Spá; Narbo y Narbasos; Arros y Arras; Loira y Loire; Barbanza, Barbantes y Barbanzon; Ortoño y Dordogne etc., etc., etc. ¿qué son para el señor García?
Y quiere más el señor García para que se convenza si podría citarle miles de nombres de localidad gallega, parecidos en Francia, que demuestran identidad de origen? Pues aquí tiene de mi cosecha que no figuran en el libro del señor Murguía empezando por orden alfabético:
Aire francés, Ares gallego; Ayaccio francés, Ayazo gallego; Amboise francés, Amboa gallego; Andize francés, Anduzo gallego; Arches francés, Arcas gallego; Armentieres francés, Armentons, Armenteiro y Armental gallegos; Aron francés, Arosa gallego; Arzeu francés, Arceo y Arzúa gallegos; Auge francés, Auge gallego; Aurós francés, Oroso gallego; Auron francés, Orons gallego; Avallón francés, Avalo gallego…
Y por este orden alfabético hasta la Z solo en la provincia de Coruña, figúrese mi buen amigo el señor García ¡cuántos nombres de localidad idéntico podría enumerar que no han cambiado, que son por entero de origen céltico, que ni los hombres nin vostede con toda á súa sabencia poden trocalas.
Creame usted mi buen amigo, no hay que ser tan testarudo como el otro; porque lo que se ve no se esconde; y mi argumentación está más clara que la purísima agua de mi fuente de Canzobre.
Probable localización de "la purísima agua de mi fuente de Canzobre" Ah! y apropósito: el nombre de Canzobre como ya en otra ocasión tuve el gusto de exponer a usted y al señor Unamuno, ¿es de procedencia basca, griega, latina o trampintana?…
Ruégole trate de buscar su etimología con el fin de ver de donde dimana o se deriva: y no me venga con andrómenas; porque Canzobre es nombre gallego neto, sin mezcla de griego, latín ni… basco.
Su radical, según diferentes diccionarios etimológicos como por ejemplo, el de Eduardo Echegaray, quiere decir que proviene del Sanscrito: Evi acrecer propagar; y según un argumento que no tiene réplica, que encuentro en el apreciabilísimo libro de mi docto amigo Marcelo Macías titulado Civitas limicorum (que paréceme tampoco conoce el señor La Riega), quien refiriéndose a la traducción de una tésera gladiatoria o muneral sobre el nombre de Cantibedoniesi, expresa en la página 55:
“Pues canti parece derivarse de la VOZ CÉLTICA Kant, arista, borde, y significar al canto, esto es, al lado de, junto al lago…”
Can, canto y Kant, en las respectivas lenguas vivas expresan también canto, borde ángulo, etc., lo mismo que en lengua céltica.
(¿Y que le parece al señor García de la voz Canzorro?)
Por manera que si la radical Kant o cant según se deja expuesto, es VOZ CÉLTICA y la terminación obre designa lugar, venimos a sacar la consecuencia, por convertirse la T en Z siguiendo sus leyes fonéticas y morpológica en que Canzobre, por cuyo punto pasa el río del mismo nombre, significa, atendiendo a las consideraciones del sabio epigrafista Macías, al borde del río etc., etc.
Y como Canzobre, tiene el señor García un sinnúmero de apelativos de lugar en estas extensas comarcas de las Mariñas, Bergantiños, tierras de Xallas donde estuvo más caracterizada la familia artábrica, comarcas que el señor García desconoce completamente, y en donde se manifiestan por medio de esas huellas vivientes, y esos monumentos megalíticos de los cuales tanto duda mi distinguido e inocente amigo, y que ni aun hace dudar de ellos a un principiante de arqueología, para cuanto más a una persona del entendimiento que a usted debe suponérsele al escribir un libro tan interesante como Galicia Antigua y que fue considerado de relevante mérito por la Academia de la Historia… ¡Por Dios, D. Celso, esto es dar una cotenada mayúscula!…
En todo su artículo, publicado por el señor García en el órgano republicano, no apunta más autores que el imaginario Begollet omitiendo por su ignorancia seguramente, a Bonsor, autor de Les colonies pre-romanas de la vallie du Betis; a Taylor, de lo del Orig. Of the Aryans; Vinson y Van Eys, de quienes dice Taylor que “siendo Eys la más grande autoridad en la materia, cree imposible explicar la antigua lengua ibérica por el basco”. Sanley, que en su Etude topographique sur l´ora marítima de Rufo Festo Avieno en la Revue Archeológique, tomo XV página 54, expresa terminantemente “que el poeta geógrafo describe a grandes rasgos la costa ibérica bañada por el Oceáno Atlántico, reservando detalles minuciosos para la costa mediterránea a partir de las columnas de Hércules, esto es, del Estrecho de Gibraltar hasta Marsella”, notando las “obscuridades, incongruencias y hasta errores geográficos” en que abunda el poema.
También ignora, probablemente el señor García la importante y reciente obra de mi querido amigo el sabio arqueólogo portugués José Leite de Vasconcellos Religióes de Lusitania, Lisboa 1905, 2º tomo.
En fin, que si voy a mencionar autores como D´Arbois de Jubanville de quien hace caso omiso en su refutación el señor García, y de quien trataré entre otros en la próxima, tendrá que convencerse una vez más, mi excelente amigo que yo leo también algo, qué conozco un poquito de historia y que se componer algo más que… romances de ciego.
FRANCISCO TETTAMANCY
Coruña, 19062.
Sen entrar a debate no asubío das balas entre os dous historiadores, ímonos quedar co detalle da insistencia co que Tettamancy fala de Canzobre e iso di moito do cariño que lle tiña a esa parte de Arteixo.
O noso protagonista refírense en numerosas ocasións ao prefixo CAN de Canzobre, que é o nucleo de poboación que está situado máis ao sur da parroquia de Morás, nunha valgada que se estende ao longo do regato de Morás e que está rodeado polos Montes dos Guizos, de Bouzarillo, Os Fechoncos, A Pedra Rubia, O Coto do Lobo e O Coto dos Corvos. A aldea conta cun dos numerosos asentamentos castrexos que hai en Arteixo, o castro de Canzobre, coñecido tamén pola denominación de “O Torreo” ou “O Castro”.
Trátase, xunto con Anzobre, Laxobre, Rañobre e un perdido Lañobre recollido por Moralejo, dun dos topónimos do municipio que levan o sufixo -OBRE na súa denominación, unha terminación sobre a que o arqueólogo Luís Monteagudo apunta a idea de que se cadra procede do indoeuropeo -VERIS (altura) ao constatar que case todos os primeiros elementos destos topónimos son xentilicios ou cognomina romanos. O popular arqueólogo tamén nos di que… " en consecuencia, y descartando por varias causas la interpretación como "altura fortificada" (=castro), creemos posible que esta "altura" de los topónimos en -bre signifique outeiro (altar) que en general aprovechaba los peñascos de las alturas, y además constituía el núcleo de una institución socio-religiosa que, evolucionando, llegó casi hasta nuestros días”.

Á esquerda, o castro de Canzobre. Á dereita, a casa que sospeitamos que pertenceu á familia de Gudelia, a muller de Francisco Tettamancy
Outros autores consideran que o sufixo -BRE derivaría de -BRIX e indicaría en orixe un poboamento en altura. Simplemente observando o modelo de elevacións da nosa bisbarra compróbase que, efectivamente, os topónimos en BRE e afíns atópanse en xeral (aínda que non en todos os casos) en zonas relativamente elevadas, non moi pronunciadas xa que o noso relevo é relativamente suave, mais si ocupan lugares altos con boa visibilidade.
Tettamancy dicía que “por manera que si la radical Kant o cant según se deja expuesto, es VOZ CÉLTICA y la terminación obre designa lugar, venimos a sacar la consecuencia, por convertirse la T en Z siguiendo sus leyes fonéticas y morpológica en que Canzobre, por cuyo punto pasa el río del mismo nombre, significa, atendiendo a las consideraciones del sabio epigrafista Macías, al borde del río etc., etc.”
Sexa dun xeito ou doutro, ide dar unha voltiña por Canzobre para coñecer o lugar!
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1 El Correo Gallego, 1 de febreiro de 1905, páx. 1.
2 Galicia, Revista Semanal Ilustrada, n.º 29, 29 de xullo de 1906, páx. 3.



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